Descripción del proyecto

Oto apareció en verano del 2019 por el centro penitenciario con un collar anti pulgas. Pensábamos que podía pertenecer a alguna casa de campo, cercana a la prisión, ya que venía de forma intermitente. Hasta que descubrió la colonia grande y sobre todo como colarse por los tejados hasta las celdas de algún interno dormir en su cama y que le dieran latas de aún, jaja dile tonto!
Aunque sabíamos que Oto estaba bien en la cárcel (por mal que suene) no era lugar para él, así que decidimos buscarle acogida.
Cuando pasó por el veterinario y le hicieron el test, resultó ser positivo en inmunodeficiencia, pero eso no fue impedimento para que María se ofreciera a acogerlo en su casa. Pero la cosa no funcionó, Oto, demostró ser un gato fantástico pero tenía demasiada obsesión por las ventanas y la puerta, creemos que estuvo demasiado tiempo viviendo fuera y le gustó. Así que nos dispusimos a buscarle otro hogar. Y entonces apareció Isabel y su marido que viven en una casa en LLinars.
Ellos ya tienen una gata y una perra pero quisieron darle una oportunidad a Oto, así que en junio se lo llevaron en acogida.
Tras su adaptación podemos decir que Oto es super feliz! en la casa no sale de su terreno y se lo pasa teta paseando de arriba abajo y luego para dentro que se está bien calentito!
A finales de octubre ya hemos formalizado la adopción del rubiales!!!